La Casa de Moneda de México fue fundada en 1535, cuando el Virrey Antonio de Mendoza arribó a la Nueva España, portando consigo una cédula real, en la que la Corona Española disponía la fundación de la primera Casa de Moneda en América.
Durante tres siglos y medio, la plata y el oro acuñados por la Casa de Moneda de México, fueron la base del dinero circulante en el país y se convirtieron en un producto de exportación. La calidad en la fabricación de monedas y su extensa circulación en el mundo, dio a la Casa de Moneda de México la presencia y prestigio internacional que conserva hasta nuestros días.
En el siglo XX se convierte en una Entidad industrial dedicada a la producción de la moneda mexicana de cuño corriente, así como de finos amonedados. Actualmente, además de la moneda nacional, acuña piezas conmemorativas de alta calidad para distintos clientes, a costos competitivos y con la garantía de la Ceca Mexicana. 
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